La telefonía móvil automática (TMA)
consiste en una combinación de un sistema radiofónico que se pone en contacto
con la red telefónica convencional, convirtiéndose en una extensión de la
misma.
En los sistemas TMA se necesita
conseguir una amplia cobertura con gran capacidad de tráfico y con un número
limitado de frecuencias. Esto se consigue gracias a la reutilización
sistemática de las frecuencias, lo que se logra mediante estructuras celulares.
TMA maneja un gran número de abonados
móviles dispersos por una amplia zona con explotación automática, esto supone
resolver una serie de aspectos:
- Conmutación automática de la comunicación y su continuidad
- Radiobúsqueda de un móvil, que debe preceder a toda comunicación
- Consecución de un nivel de calidad de la conmutación con la selección automática de estaciones para mantener esa calidad en el curso de la conversación.
En la década de los 80 cada uno de
los países europeos tenía sus propios sistemas de telefonía celular, los cuales
eran incompatibles entre sí. Esta situación imposibilitaba a los usuarios para
utilizar sus terminales telefónicos fuera de sus países, lo cual suponía una
gran inconveniente para los usuarios.
En 1982, la CEPT (Conference Européen
des Postes et Télécommunications) tomó la iniciativa de poner en marcha un
grupo de trabajo (llamado Groupe Special Mobile, GSM) encargado de especificar
un sistema de comunicaciones móviles común para Europa en la banda 900MHz.
Hoy en día el estándar GSM funciona alrededor del mundo, en las bandas 850, 900, 1800 y 1900MHz.
En la tecnología GSM, la
telefonía es el teleservicio más importante del sistema GSM. Permite llamadas
entre la red pública (RTPC/RDSI) y la red móvil. Además existe el sistema GSM
de llamadas de emergencia, que permite una conexión directa y automática con el
servicio de emergencia más próximo.
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